Un llamado a la reinvención

liderazgo

Empecemos con el interrogante de moda: ¿Eres exitoso?

A mí, en lo personal, me resulta un poco incómoda la pregunta cuando parece de antemano que el mundo espera una respuesta en base a los ya bien establecidos estándares sociales. Y es que, ¿Qué es el éxito? ¿De verdad existe una sola manera de responder a esta pregunta?

Vivimos en una sociedad que nos adoctrina para seguir al pie de la letra la fórmula mágica del éxito y la felicidad: Naces, creces, vas al colegio, luego a la universidad, continúas estudiando todo lo que puedes después de graduarte, consigues un gran trabajo, escalas posiciones sociales, te casas, tienes hijos…  parece infalible.

 

Como siempre fui una persona obediente, seguí meticulosamente la receta. En mi balance, el checklist del camino perfecto estaba casi completo. A nivel personal y familiar todo estaba equilibrado, y a nivel laboral todo marchaba como se supone debería hacerlo: completé una década de vida profesional, trabajaba para la que había sido la compañía de mis sueños al terminar el pregrado, había cursado mi especialización y había logrado la promoción a un cargo administrativo dentro de la empresa. Todo esto, para mi círculo y para mi mente, era una señal inequívoca de que iba por buen camino.

Sin embargo, tenía la sensación de que algo había salido mal. Me sentía profundamente infeliz y eso no coincidía con la promesa de infancia de que la plenitud se encontraba justo al final de ese checklist perfectamente diligenciado. Así que tenía que haber algo que no estaba escuchando, algo que no estaba entendiendo, algo que no estaba sabiendo leer… y mi cuerpo empezó a enviarme fuertes señales de eso. Me enfermé.  

Hoy, después de todo lo recorrido y vivido, comprendo que lo que sucedió fue simple: Me salté todas las señales, esquivé todas las alertas, no me hice caso en el camino y abandoné todo lo que yo era, para convertirme en la persona que se supone debería ser. Así que, en 2022, luego de alcanzar mi punto máximo de inflexión, tomé la decisión más difícil (y más liberadora) que he tomado hasta ahora: renuncié a la estabilidad de mi empleo en el mundo corporativo para emprender mi propio viaje de reinvención profesional, con la convicción de que el camino correcto es aquel en que podemos ser fieles a nosotros mismos.

“Los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día en que descubres para qué.”
Marc Tawin
Escritor

Tu Vida, Tu Responsabilidad

No obstante, nadie dijo que sería fácil. Reconocer que somos co-creadores de nuestra propia realidad es el paso más difícil y, a la vez, el más importante a la hora de reinventarse, tanto personal como profesionalmente. Esto implica asumir que somos 100% responsables de nuestra vida. ¡Ojo! No estoy diciendo que seamos culpables de nuestras circunstancias, ni que controlemos cada detalle en nuestro entorno, y mucho menos que podamos elegir las cartas con las que vinimos a este “juego”. Lo que afirmo es que somos RESPONSABLES de asumir el mando, de leer y reorganizar las cartas que tenemos para jugar nuestra mejor partida. Y esto implica una alta dosis de valentía.

Valentía, porque significa abandonar el discurso desempoderante que nos han enseñado desde pequeños y cambiar la narrativa que nos sitúa siempre en la posición de víctimas. Devolvámonos a la pregunta inicial: ¿Te consideras exitoso? ¿Estás ahora mismo en el lugar que quisieras estar? o ¿Estás por lo menos en camino? Si la respuesta es sí, ¡enhorabuena! Lo estás haciendo bien. Pero si la respuesta es negativa, ¿conoces el motivo? ¿Has reflexionado sobre las razones que te tienen viviendo una vida que quizás no deseas? En este punto, es probable que surja una lluvia interminable de argumentos con los que tu mente intenta explicar tu situación actual: la crisis económica, la familia en la que naciste, una genética poco favorable, el país en el que creciste, los compromisos que cargas, las oportunidades que sólo le tocaron al vecino, y un larguísimo etcétera.

Sin embargo, vale la pena replantear la efectividad de ese modelo de pensamiento. ¿Te imaginas si Nelson Mandela hubiera adoptado esa misma narrativa durante sus años en prisión y su lucha contra el Apartheid? ¿O si Thomas Edison se hubiera escudado en su limitado acceso académico y sus miles de intentos fallidos? ¿O qué decir de Stephen Hawking frente a su diagnóstico de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica)? Si sus mentes se hubiesen abierto al victimismo y le hubiesen dado foco a los “peros”, el mundo se habría perdido de su legado y su genialidad. Y no es que todos estemos llamados a ser genios o salvadores del mundo, ni mucho menos. Pero en nuestra historia personal, tenemos el deber de asumir el papel protagonista.

Nos guste o no, estamos hechos de DECISIONES. Somos el resultado de las decisiones tomadas a lo largo de nuestra vida, y eso nos asusta. Nos asusta tanto que preferimos evadir esa cuota de responsabilidad extra y subestimar el inmenso poder de cada elección, cada pequeño acto matutino, cada paso en el camino, por insignificante que parezca. Esa idea de responsabilidad compartida con la vida, en lugar de asustarnos, debería empoderarnos, pues significa que si el presente es el resultado de decisiones pasadas, las decisiones presentes tienen el poder de llevarnos hasta el sitio donde deseamos estar. ¡Y ese es nuestro superpoder! Así que repite después de mí: “Mis circunstancias y mi pasado no definen mi futuro”.

Neurobiología del Cambio

Ahora bien, si la decisión de transformar nuestra realidad está en nuestras manos, ¿por qué es tan difícil hacerlo? Porque necesitamos hacer cambios, ¡muchos cambios!. Y el cerebro humano, desde un punto de vista neurobiológico, está diseñado para rechazar el cambio. Su función principal es conservar la homeostasis (estabilidad), garantizando la supervivencia, por lo que cualquier desviación en las condiciones normales es interpretada como una amenaza potencial, desencadenando una respuesta de rechazo y resistencia. De este modo nuestra zona segura será siempre el status quo, y en nuestros intentos de transformación, es  nuestro propio cuerpo el que se encarga de devolvernos a nuestra zona “segura”. Entender este mecanismo es clave para poder contrarrestarlo. Hoy día se conoce que la neuroplasticidad es nuestra mayor aliada, pues es la capacidad que tiene el cerebro para reorganizarse y adaptarse mediante nuevas conexiones neuronales, permitiéndonos consolidar y aprender nuevos patrones de pensamiento y comportamiento. Comprender cómo funcionan nuestros procesos mentales nos faculta para tomar decisiones conscientes y alineadas con nuestros objetivos.

 

En última instancia, somos arquitectos de nuestra propia vida. Reconocer ese poder interior implica confrontar el miedo y abrazar el cambio con valentía. No olvides que la resignación es asesina de sueños, pero que la acción tiene la capacidad de vencer el miedo. ¡Siempre podemos ELEGIR! Porque todo aquello por lo que vale la pena vivir quizás se encuentre detrás de una sola decisión.

Acerca de la Autora

Madelein Restrepo es odontologa de profesión con especialización en Gerencia y con un profundo interés por la Neurociencia y el Desarrollo Personal. Tras 10 años de ejercicio profesional, renunció a su empleo en una prestigiosa empresa del sector salud, dejando atrás el modelo de éxito convencional impuesto por la sociedad para conectar con el camino que realmente conectara con su propósito

Sigue diseñando sonrisas pero ahora desde el SER, acompañando a otros en su propio camino de reinvención profesional y compartiendo todo lo aprendido en este mágico viaje de transformación.

3 comentarios en “Un llamado a la reinvención”

  1. Daissy Torres

    Hola Madelein, es muy interesante lo que propones, aunque muy complejo en la cultura tradicional en la que vivimos. Qué autor o qué fuente nos propones para estructurar una postura más sólida frente al cambio.

    Gracias

    1. Administrador

      Hola Daissy muchas gracias por comentar, podríamos compartirte o recomendarte tres libros: IKIGAI de Héctor García y Francesc Miralles. Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey y empieza por el Por que de Simon Sinek, son obras que resaltan la importancia del propósito.

    2. Hola Daissy, agradezco tu participación y comparto la recomendación de los libros propuestos por Oscar. Enfatizando el poder que tiene nuestra mente en cualquier proceso de transformación, sugiero también explorar “Mindset: La psicología del éxito” de Carol S. Dweck, que aborda la importancia de tener una mentalidad de crecimiento para afrontar el cambio. Además, te invito a revisar el trabajo del doctor Joe Dispenza, quien se destaca en el campo de la neurociencia y ofrece perspectivas innovadoras sobre la capacidad de reprogramar la mente para lograr cambios positivos. Estas lecturas proporcionan herramientas prácticas para abordar los desafíos en la cultura tradicional y ofrecen valiosas perspectivas sobre la búsqueda del propósito y la efectividad personal. ¡Espero que encuentres inspiración en estas lecturas!

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